Condena a prisión a una enfermera que accedió “por curiosidad” al historial clínico de tres pacientes

08/04/2021

Acceso a datos médicos: ejemplar sentencia del Tribunal Supremo.

Uno de los valores corporativos del Grupo Vithas, reconocido en el Código de Conducta, es la Profesionalidad. Nos ganamos la confianza de nuestros pacientes actuando con honestidad, esfuerzo, responsabilidad y respetando escrupulosamente la legalidad en el desarrollo de nuestra misión.

Con ánimo de reforzar la importancia de este valor, queremos hablar de un aspecto muy concreto, y a la vez, de los más relevantes en cuanto al cumplimiento normativo, como es mantener la confidencialidad de la información que utilizamos en nuestra actividad profesional y, más específicamente, el acceso y uso de la Historia Clínica.

La Ley 41/2002 básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica (“LAP”), establece, como principio básico, el deber de guardar la reserva debida que tiene toda persona que elabore o tenga acceso a información y documentación clínica.

Esa obligación está conectada de manera inseparable con la finalidad de la Historia Clínica prevista en la propia LAP, que dice que es “un instrumento destinado fundamentalmente a garantizar una asistencia adecuada al paciente”, y como tal instrumento, su uso y acceso por los profesionales sanitarios está subordinado a ese fin, el proporcionar una adecuada asistencia sanitaria. Asimismo, la mencionada obligación está íntimamente relacionada con la especial sensibilidad que, para el paciente, tiene la información sobre su salud, sensibilidad que ha sido expresamente reconocida en la actual normativa de protección de datos, como es sabido.

El incumplimiento de la normativa de confidencialidad de la información puede tener graves consecuencias para quien la contraviene.

Recientemente, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha condenado a 2 años y medio de cárcel y la inhabilitación absoluta durante 6 años para ejercer su profesión, a una profesional sanitario del sistema público de salud que accedió, movida por la curiosidad, a la historia clínica de otra profesional, compañera suya, que también era paciente de la sanidad pública, así como a la historia de los dos hijos de esta, sin que ninguno de los tres fuese paciente asignado a la profesional ni existiese otro motivo asistencial y justificado que explicase dicho acceso. Tales accesos tuvieron una duración de un minuto aproximadamente para cada uno de

los tres casos, y la información que fue consultada no fue utilizada por el profesional consultante para ninguna finalidad posterior.

Los hechos probados narran que la acusada, por su condición de enfermera de dicho centro de salud, tenía a su disposición el programa informático que recoge la información integral de los pacientes del servicio público de salud, tanto su historial clínico como sus datos personales. El acceso al mismo solo está permitido cuando se trate de un paciente «asignado» al profesional que va a efectuar la consulta o, si se trata de un paciente «no asignado», que tal acceso sea debido a un motivo justificado.

El Tribunal Supremo determina que, por el mero acceso, y a pesar de que no hubiese un uso o revelación posterior de la información, se cometió el delito del artículo 197.2 del Código Penal, que castiga a quien, entre otras conductas, “sin estar autorizado acceda por cualquier medio a datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado, y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero”.

La sentencia añade que la autora se valió de su profesión para conseguir el acceso, ya que no hubo ningún tipo de justificación profesional o de otro orden ni tenía autorización de los titulares de los datos.

Así, una conducta a priori “inocente”, movida por la curiosidad y que tomó apenas 3 minutos realizarla, ha supuesto para el profesional que la cometió una condena a 2 años y medio de cárcel y la inhabilitación absoluta durante 6 años para ejercer su profesión, lo cual, sin duda, habrá dado un vuelco a su vida.

El respeto a la legalidad y los derechos fundamentales de nuestros pacientes, entre los que se encuentran el derecho a la intimidad personal y familiar y a la protección de sus datos personales, debe guiar todas nuestras actuaciones pues las consecuencias pueden afectar, no solo a la situación y reputación de la empresa, sino también, y de manera importante, a los propios profesionales involucrados.

Si tenéis cualquier duda en relación con el acceso y uso de la historia clínica, o cualquier otra duda relativa a protección de datos, podéis dirigir las mismas, en cualquier momento, al buzón proteccion.datos@vithas.es