Detrás de unas malas notas puede existir una dificultad en el aprendizaje o un motivo emocional

14/06/2021

El fracaso escolar y abandono de los estudios en España ha sido, según los últimos datos del Ministerio de Educación de un 17,9% de la población estudiantil.

La comunicación con el centro escolar y su tutor debe ser continuada y fluida.

Es necesario marcar una disciplina de horarios sobre todo en el uso de nuevas tecnologías.

Para muchas familias, el final de curso y las calificaciones escolares de sus hijos puede suponer un momento difícil si el niño no ha obtenido las notas esperadas o su progreso académico no es el adecuado. La reacción de las familias es clave para ayudar al niño a conseguir reconducir sus estudios. No hay que olvidar que el fracaso escolar y abandono de los estudios en España ha sido, según los últimos datos del Ministerio de Educación, de un 17,9% de la población estudiantil.

Para el doctor Sergio Arques, psiquiatra del Hospital Vithas Castellón, “vivimos en una sociedad competitiva en la cual los niños se consideran mejores o peores en función de sus calificaciones. Por esta razón, la forma en que los padres reaccionan ante las calificaciones de sus hijos es muy importante ya que una mala reacción, presionarles, compararles con sus hermanos o ponerles la etiqueta de vagos, puede repercutirle en su desmotivación y en la seguridad en sí mismos. Es clave tratar de saber si existe una dificultad en el aprendizaje, un motivo emocional o una falta de interés por parte del niño”.

Por esta razón, el profesional recomienda reaccionar con empatía, “a veces es muy difícil, pero si perciben nuestro apoyo será mucho más fácil ahondar en el problema real que esconden las malas notas y, de este modo, les ayudaremos a motivarse en sus estudios, reforzar su autoestima y la confianza en su entorno. Hay que sentarse con ellos, mantener la calma y, sobre todo, escucharlos”.

“No todos los niños son iguales, ni el ritmo de aprendizaje es el mismo”, afirma el doctor Arques quien hace hincapié en el refuerzo positivo valorando, el esfuerzo que hace el niño a nivel individual, y ofrecerles, al mismo tiempo, soluciones para encauzar sus estudios. “Muchas veces se tiende a cargar en el niño toda la responsabilidad del aprendizaje y eso no es así, ya que hay que ofrecerle las herramientas necesarias que le permitan potenciar sus habilidades. Se trata de que no estén más preocupados por aprobar que por aprender. Tampoco hay que castigarles ni prometerles grandes premios si sacan buenas notas. Hay que afrontar el problema de una manera objetiva y racional”.

Además, la comunicación con el centro escolar y su tutor debe ser continua y fluida, “ellos son los que conviven con los niños en el centro escolar y los que seguramente puedan percibir si su comportamiento en el colegio ha cambiado, si el niño está integrado en el grupo o muestra desinterés o tristeza”, agrega el profesional.

Disciplina de horarios

Muchas veces, sobre todo en los jóvenes, su mayor interés está en las redes sociales. Un gran número de adolescentes están enganchados a ese mundo virtual y ya no tienen tiempo de estudiar, ni de hacer deberes, ni prácticamente dormir. “Es necesario marcar unos horarios para todo, tanto para estudios como del tiempo del uso de las nuevas tecnologías.  Ellos por sí mismos no tienen la suficiente madurez para saber marcar los límites; se debe explicar el motivo y establecer juntos unas rutinas horarias. Además, es recomendable cenar en familia para que la comunicación con ellos sea más fluida, no cargarles de muchas actividades extraescolares que no les permitan tener tiempo libre y sobre todo fomentar el interés por actividades enriquecedoras como la lectura o el deporte”.